viernes, 17 de diciembre de 2010

Adiós Marisela, emblema del feminicidio

DERECHOS HUMANOS

* Deja ineficacia de tres jueces dos crímenes y un asesino libre

Por Lydia Cacho

México, DF, 17 dic 10 (CIMAC).- Con el rostro
ovalado y la mirada firme tras los espejuelos,
Marisela Escobedo me dijo que primero moriría que
dejar de luchar por esclarecer el asesinato de su hija Rubí Marisol.

“Es por ella, pero es por todas las hijas de las
demás mujeres de México”, me dijo con la voz
entrecortada, “porque al Estado mexicano hace
rato que la vida de las mujeres no le importa,
entonces seremos nosotras las que digamos, hasta
la muerte, que sí valemos, que nuestras hijas
merecen un país seguro. Yo sé quién es el asesino y no voy a quedarme callada”.

Estas fueron las últimas palabras que escuché de
Marisela hace unos meses. Ayer fue asesinada,
emblemáticamente, frente a las puertas del
Palacio de Gobierno de Chihuahua. Sus últimas
palabras fueron consignas por la justicia y la no impunidad del feminicidio.

Manifestándose ante el edificio que alberga a la
autoridad municipal, un hombre se acercó a
hablarle, ella echó a correr y acto seguido le
disparó a quemarropa, uno de los balazos fue
directamente a la cabeza. Según el Médico forense
está claro que el asesino sabía lo que hacía.
Existe un video del asesinato tomado de una cámara de seguridad.

Los paramédicos llegaron a Marisela cuando aún
estaba con vida, unas horas más tarde supimos que
había muerto. Fue el arma de un asesino la que
ultimó la vida de esta joven mujer, pero sin duda
son co-responsables los tres jueces que
desestimaron las evidencias y restaron
importancia a las amenazas de muerte que la
familia Bocanegra había expresado contra Marisela.

Sergio Rafael Barraza Bocanegra, es el principal
sospechoso de la muerte de Marisela, ya que es él
el acusado de ultimar la vida de Rubí.

En 2008 la hija de Marisela apareció muerta y
desde entonces su madre se dedicó en cuerpo y
alma a esclarecer el asesinato y llevarlo ante la
justicia, acompañada de la reconocida abogada feminista Lucha Castro.

Barraza, quien fue pareja de Rubí, una
adolescente de 16 años, enfrentó un juicio oral
por homicidio en los nuevos juzgados de
Chihuahua. Durante el procedimiento Sergio Rafael
admitió haberla asesinado porque “le había sido infiel”.

A pesar de la evidencia en su contra, en abril de
2010 Barraza fue dejado en libertad, sin embargo,
inmediatamente después los jueces determinaron
que existían suficientes elementos para ejecutar
una sentencia de 50 años en prisión.

Fue demasiado tarde, el acusado estaba prófugo.
Entonces Marisela se dio a la tarea de
encontrarlo, nos aseguró a algunas periodistas
que ya lo había localizado en Zacatecas y que
ahora sólo faltaba que lo detuviera la autoridad.

Por su mente pasó la idea de ir ella misma,
acompañada de otras mujeres, a llevar a cabo un
arresto ciudadano del asesino de su hija; un
Fiscal le aseguró que lo arrestarían pronto, que
no se arriesgara. La autoridad ya había
determinado ofrecer una recompensa de 250 mil pesos por Barraza Bocanegra.

El gobernador César Duarte, afirmó que no tiene
duda de que la ejecución de la activista Marisela
Escobedo fue por venganza del criminal.

Lamentó la muerte de la madre de Rubí, quien
“siempre señaló al autor material de la muerte de
su hija y que desgraciadamente fue liberado por
tres jueces, que insolentemente lo pusieron en libertad”.

El gobernador declaró que solicitó al Congreso de
Chihuahua que estos jueces sean separados del
cargo para que sean juzgados por las omisiones y
el uso indebido de poder en el que liberaron a un
sujeto peligroso, confeso de asesinato.

El gobierno de Chihuahua jamás ofreció medidas
cautelares a Marisela, a pesar de la evidencia
sobre las amenazas de muerte que recaían sobre
ella, a pesar de que testificó en el juicio.

Marisela intuía que podría perder la vida, me lo
dijo, y hacía lo que estaba en sus manos para
evitarlo, sin embargo nunca estuvo dispuesta a
darse por vencida, murió intentando salvar a
otras adolescentes de una muerte como la de su
hija, creyendo, hasta el último día, que las
instituciones judiciales de su país la
acompañarán en una batalla colectiva por la justicia y la vida de las mujeres.

Tres jueces tuvieron la posibilidad de hacer
justicia en un feminicidio, su ineficacia dejó
ahora dos crímenes y un asesino en plena libertad.

10/LC/LR/LGL